antorcha

pekin 2008

La antorcha de Pekin 2008

Celebrar un evento como unos Juegos Olímpicos lleva asociado toda una parafernalia en la que hay que cuidar hasta el mínimo detalle de cada diseño, cada ceremonia, vestimenta o antorcha en donde se van a desarrollar las pruebas. Los países escogidos para celebrar este tipo de eventos procuran sacar buen rendimiento económico de ello, aunque también tienen que hacer una inversión enorme de dinero que no está al alcance de todos los países.

Los chinos deseaban dar una excelente imagen en las Olimpiadas Pekin 2008 y ocultar los aspectos menos populares de su país, a veces incluso a costa de chapuzas como las que se hicieron en alguna que otra ceremonia en donde todo el trabajo estaba hecho por ordenador.

instantanea de antorcha pekin

Pero aparte de esto, una de las cosas que sí que hicieron bien fue el diseño de la antorcha olímpica, cuya forma y dibujos estaban inspirados en las típicas linternas que se pueden ver en algunos palacios de ese país. Con el toque plateado y de cristal de la antorcha se logra además que la llama sea especialmente nítida, y según pretenden ellos, pura, porque ante todo se pretende siempre asociar la idea de autenticidad deportiva a este símbolo en torno al cual, por otro lado, se unen muchos países para una actividad común.

En cuanto al pedestal de la antorcha, también presenta un diseño singular. En él se ha pretendido rendir homenaje a las dinastías Han y Tang, y también hay representadas nubes que traen fortuna, en cuyo diseño parecen dirigirse hacia la antorcha y su llama.

También el pebetero de la antorcha cuenta con un esmerado acabado que representa un cielo de forma esférica y una tierra de forma cuadrada, algo muy peculiar, pero hay que tener en cuenta que se ha pretendido darle un aire muy antiguo, de hecho el pebetero es típico de la Era de Bronce de China.

La placa del pebetero de las Olimpiadas Pekin 2008 simbolizan esta vez a las cincuenta y seis etnias chinas, pero también hay un espacio ahí para dar la bienvenida a los que vienen de otras partes del mundo, como corresponde a un evento de hermandad deportiva como este.

Incluso se han cuidado las dimensiones del pebetero, de modo que los centímetros que tiene de altura simbolicen los días en que se produce el relevo de la antorcha. También la profundidad del mismo, veintinueve centímetros, hace referencia a la edición de estas Olimpiadas.

Así pues, todo ha sido elaborado cuidadosamente y con toda clase de símbolos, incluso el convoy, que cuenta exactamente con trece coches y seis motos.